“Estoy bien”, dice tu papá mientras se apoya lentamente en el bastón o se sienta con dificultad. Pero el cuerpo no sabe mentir. Escuchar sus gestos, silencios y movimientos es una forma profunda de acompañarlo.
🧠 La cultura masculina del “yo puedo solo”
Muchos hombres fueron educados para no mostrar vulnerabilidad. Esto los lleva a evitar ayuda, negar molestias o rechazar cualquier cuidado físico que parezca “suave”.
→ Pero bajo esa resistencia hay miedo, tristeza, cansancio.
👣 Señales del cuerpo que no mienten
• Temblor al caminar o dificultad para girar.
• Respiración agitada luego de esfuerzos mínimos.
• Rigidez o dolor en la espalda que él “ignora”.
→ El cuerpo pide ayuda, aunque la mente la rechace.
🌀 Cómo transformar la resistencia en fuerza
Los espacios donde se honra su dignidad, donde no se infantiliza sino que se adapta a sus capacidades actuales para hacer un trabajo progresivo, pueden abrir la puerta al cambio.
→ Actividades y rutinas diseñadas con respeto pueden devolverle seguridad… sin perder su esencia.
No se trata de corregirlo ni empujarlo. Se trata de ofrecerle un espacio que lo acompañe a recuperar su fuerza para vivir su Edad Dorada de la mejor manera posible.
Él puede recuperar fuerza, movilidad y alegría… si siente que no lo estás intentando “arreglar”, sino acompañar.