Tu mamá no se queja… ¿pero realmente está bien?

Cuando la voz de mamá se vuelve más silenciosa, no siempre es señal de paz. A veces, es un reflejo de resignación. Muchas adultas mayores aprendieron a no quejarse, a “aguantar” —y eso puede hacer que sus dolores físicos y emocionales pasen desapercibidos.

🔍 Invisibilización emocional en mujeres mayores

Muchas adultas mayores no se quejan porque han aprendido a normalizar la incomodidad. “No quiero molestar”, dicen. Pero el cuerpo habla: movimientos lentos, suspiros frecuentes, una mirada perdida.

→ Esta “ausencia de queja” no significa ausencia de malestar.

🔎 Señales que pueden pasar desapercibidas

• Tarda más en levantarse de la silla.

• Parece distraída o cansada, pero no dice por qué.

• Prefiere quedarse en casa, aunque antes le gustaba salir.

→ Son pequeñas pistas que indican que necesita acompañamiento.

🪷 La importancia de espacios seguros y sensibles

Cuando una mujer mayor se siente vista, escuchada y comprendida, algo se desbloquea. El cuerpo responde, la autoestima florece y la vitalidad regresa.

→ Necesita un espacio reparador: no solo físico, sino emocional y energético.

Tu mamá no está rota, solo está esperando un lugar donde pueda florecer sin tener que explicar su dolor. Cuando el cuerpo se mueve desde el amor, la transformación es inevitable.

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