🧠 ¿Por qué cambia el sueño con la edad?

A medida que envejecemos, el cuerpo produce menos melatonina (la hormona del sueño), y el ritmo circadiano —nuestro reloj interno— puede alterarse. Esto puede provocar:

• Dificultad para dormir profundamente

• Despertares frecuentes durante la noche

• Siestas prolongadas que afectan el sueño nocturno

• Mayor sensibilidad a ruidos, luces o preocupaciones

Pero estos cambios no significan que debamos resignarnos al insomnio. Al contrario: pueden ser una invitación a crear un entorno más propicio para el descanso.

🌿 Rituales nocturnos que preparan el cuerpo y la mente

Los rituales son pequeñas acciones repetidas con intención. En el caso del sueño, ayudan a enviarle al cuerpo el mensaje: “Es hora de descansar.” Aquí algunos que puedes incorporar fácilmente:

🍵 Infusión relajante

Una taza de manzanilla, valeriana o lavanda puede ayudar a calmar el sistema nervioso. El calor también relaja el cuerpo y genera sensación de contención.

📖 Lectura suave

Leer algo liviano, inspirador o poético antes de dormir ayuda a desconectar de las preocupaciones del día. Evita temas intensos o noticias.

🧘‍♀️ Respiración consciente

Practicar respiraciones lentas y profundas durante 5 minutos antes de acostarte puede reducir la frecuencia cardíaca y preparar el cuerpo para el sueño.

🎶 Música tranquila o sonidos naturales

Escuchar sonidos de lluvia, olas o música instrumental suave puede inducir un estado de relajación profunda.

🕯️ Luz tenue y ambiente cálido

Evita luces blancas o frías. Usa lámparas cálidas, velas o difusores con aceites esenciales como lavanda.

🚫 Lo que conviene evitar antes de dormir

• Pantallas: la luz azul de celulares y televisores inhibe la producción de melatonina. Apágalos al menos 30 minutos antes de acostarte.

• Cenas pesadas: comer mucho o muy tarde puede dificultar la digestión y alterar el sueño.

• Estímulos intensos: discusiones, noticias negativas o actividades mentales exigentes pueden activar el sistema nervioso.

• Cafeína o alcohol: aunque el alcohol puede dar somnolencia inicial, interfiere con el sueño profundo.

Dormir bien no es un lujo, es una necesidad. Y en la tercera edad, puede convertirse en un ritual sagrado. No se trata solo de cerrar los ojos, sino de entregarse al descanso con confianza, cuidado y ternura.

Cada noche es una oportunidad para sanar, renovar y volver a ti.